Las semillas de calabaza que muchos tiran: un tesoro cotidiano para la próstata, el descanso y la vitalidad
¿Cada vez que limpias una calabaza terminas tirando las semillas al bote pensando que “no sirven”? Detente un segundo. Imagina esas semillas verdes, recién tostadas, crujientes, con aroma a nuez tibia. Al masticarlas liberan un sabor suave y una sensación de saciedad tranquila. Para muchas familias mexicanas, ese puñado olvidado podría convertirse en un aliado diario para el bienestar después de los 50. En México se consumen grandes cantidades de calabaza a lo largo del año, pero las semillas suelen descartarse. Sin prometer curas ni reemplazar tratamientos, la evidencia nutricional sugiere que estas semillas concentran zinc, magnesio, grasas saludables y compuestos bioactivos que podrían apoyar la salud prostática, el sueño y la energía cuando se integran con constancia. ¿Te animas a descubrir por qué nuestras abuelas no las desperdiciaban? El superalimento que botamos sin saber Con el paso del tiempo, el cuerpo cambia. Aparecen despertares nocturnos, flujo urinario ...